Louis Storm

Louis Storm - Borja Quintana Fernández

Mil millones de proyectos literarios y no literarios arrojados, ansiosos del momento en el que fueron, y sabedores de la historia que nunca serán, sensibles al tacto digital y a la esquematización previa. 

Señores del ser-nunca, como cada órgano, como cada mota de pestaña inerte, tan azul como el cuerpo de Casagemas. A veces sangre, imágen, sueño y otras imprudencia reflexiva. 

Dueños del vacío, los cuervos desnutridos de vino que albergan de explotar en el sueño plástico de las mil facetas, recordando molduras exiliadas de espermatozoides cementerio y psiquiátrico, con sonidos de la mano que blande un hacha para clavar un clavo de seco, sonoro.

Falto de referencias, con clara referencia de nada, oxidado de cada nucleótido desestructurado a plena y propia conciencia. El que fue no ser, al que le atacó la serpiente antropomorfa de espuma y piedra, siendo erosionado de falsas creencias, de nuevo ante usted, puras falacias consumidas y consumadas con un rictus de sincera modestia y autosuficiencia infligida.

Vinagre de muchas fiestas, y fiesta de mucho vino, excedente bruto de explotación del señor sin búsqueda, del rostro reptiliano de la desigualdad, para vos, que nunca he publicado más que en las esquinas, ni digerido más que las espinas de un corto Polidori, pescado entre las olas inconsciente de la incompetencia de una marea en calma, encallada en intereses miles y, siempre, en proceso de editarse a si mismo sin más herramienta que un pequeño cuchillo sangrado y aspirante a desangrarse del acero corrupto presa del veneno.

A continuación manifiesto de mala vista:

Retórica poética del movimiento Viscera

Víscera entiende la ficción como una composición en intrusión entre dibujo y vacío. Al modo de los escultores del hierro se propone llevar a todo desarrollo artístico ficcional la consumación de una tesis, en parte ideológica y en parte económica, la reducción a líneas elementales de los contenidos -esto será en CirNE, como desarrollo ficcional de contenido criminal, el propio acto, sus causas, consecuencias y modos-, dejando al vacío una visión compleja y analítica de los elementos restantes.



Víscera es por tanto una vanguardia proveniente del arte pictórico y escultórico llamado contemporáneo desde su goyesco nacimiento en las pinturas negras hasta el desarrollo pictórico de conceptos metafísicos, claramente identificables e interpretables, de la obra kandiskiana y el expresionismo abstracto, en general.


Como toda vanguardia propone culminar (en sí misma) en una provocación estética y una digresión filosófica sobre los comportamientos, elementos, actitudes y creencias que la invocan y la ocupan, tendiendo desde la reducción a los hechos-esencia hacia la complejidad de un mensaje también provocativo, que se desliza sobre el germinal y cerval suelo de la hipersexualidad y la frivolidad. A ello contribuyen, especialmente, las experiencias dadaístas y la denominada movida madrileña.



Todos estos principios sean recogidos por una práctica plástica y simbólica con especial esmero en su realización, principalmente en lo que al dibujo en el aire se refiere, desarrollado en un estilo afilado y anguloso, procedente de Die Brücke, de un evidente continente expresionista que no renuncia, sin embargo de su histórica oposición, a un desarrollo, en el que confluirán, en ocasiones, diferentes posiciones analíticas y técnicas, y juegos siempre explícitos.


En vocativa sangre al aire dibuja, pero también con él de tinta. Dibujar con el aire, crear sórdida y tenebrosa atmósfera, avanzar hacia el futuro, volviendo del pasado, dando luna a Poe y muerte, sin eludir la obligación del hecho, al paso de nuestro tiempo. Tan importante es la búsqueda del espacio vacío, como la analítica de su atmósfera. Sea pues vacío y atmósfera, culto del movimiento.



Víscera cultiva la cultura del asco y el ruido (lo vulgar, lo intrascendente, lo grosero), único motivo español del español. Dícelo Ortega en su clásico y productivo El hombre mediterráneo, escríbelo todo el 98, y, más aún, todo, lo dicho y escrito, es cortesía. Víscera no desestima para ello el uso de la narración de episodios sugestivos nacidos de estados oníricos, hipnagógicos e inconscientes, donde nace lo surrealista.


Mas no se podrá tachar esta retórica de costumbrista, pues es poética de lo visceral, la riqueza de lo español, en especial, en cuanto a primera víscera se refiere y seguida sangre reza: la víscera, ese cadáver nuestro.

Véase de nuevo, y recítese con voz depresiva y melancólica.



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